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Introducción

Esta es la revelación de Jesucristo...Tarea para la semana: Realizar un devocional breve eligiendo un texto del capítulo UNO y compartirlo en el Grupo de WhatsAp



16 Alabanza a la disciplina Las disciplinas espirituales: Puerta a la liberación 17

de la mejor manera en medio de nuestras actividades normales

diarias. Si han de producir algún efecto transformador, éste

debe hallarse en las conyunturas ordinarias de la vida humana:

en nuestras relaciones con el cónyuge, con nuestros hermanos,

con nuestros amigos y vecinos.

Tampoco debiéramos pensar que las disciplinas espirituales

son una insípida práctica monótona que tiene el propósito de

exterminar la risa de sobre la faz de la tierra. El gozo es la nota

clave de todas las disciplinas. El propósito de las disciplinas es

liberar al hombre de la sofocante esclavitud a que está some-

tido: la esclavitud del egoísmo y del temor. Difícilmente pudiera

decirse que aquello que libera al hombre interior de todo lo que

lo ata es una insípida práctica monótona. El canto, la danza y

hasta el grito son acciones que caracterizan las disciplinas de

la vida espiritual.

En un sentido importante, las disciplinas espirituales no son

difíciles.*No necesitamos estar bien avanzados en teología para

practicar estas disciplinas. Los recién convertidos -y aun las

personas que no han entregado su vida a Cristo- debieran

practicarlas. El requisito principal es tener anhelo de Dios. El

salmista escribió: "Como el ciervo brama por las corrientes de

las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene

sed de Dios, del Dios vivo" (Salmos 42:1, 2a).

A los principiantes se les da la bienvenida. Yotambién soy

un principiante, especialmente luego de unos cuantos años de

estar practicando todas las disciplinas que se explican en este

libro. Estoy de acuerdo con Thomas Merton, quien dijo: "No

queremos ser principiantes. ¡Pero convenzámonos de que nunca

seremos ninguna otra cosa, sino principiantes, toda nuestra

vida!'?

Leemos en Salmos 42:7: "Un abismo llama a otro ...". Tal

vez en alguna parte recóndita de tu vida, hayas oído el llamado

a una vida más profunda, más plena. Tal vez te hayas cansado

de las experiencias frívolas y de las enseñanzas superficiales.

De vez en cuando has captado vislumbres, indicios de que hay

*y en otro sentido son verdaderamente dificiles. Este tema se desarrollará

posteriormente.

algo más profundo que lo que conoces. Internamente, has anhe-

lado lanzarte hacia la profundidad.

Los que han oído el distante llamado de las profundidades

internas y desean explorar el mundo de las diferentes áreas de

disciplinas espirituales, inmediatamente se enfrentan a dos di-

ficultades. La primera está constituida por lo filosófico. La base

materialista de nuestra era ha llegado a ser tan penetrante que

ha producido en los individuos graves dudas con respecto a su

capacidad para extenderse más allá del mundo físico. Muchos

científicos de primera clase han pasado más allá de tales dudas,

pues sabían que no podemos estar confinados a una área de

espacio y tiempo. Pero la persona promedio se deja influir por

la ciencia popular que tiene una generación de atraso en el

tiempo y tiene prejuicios contra el mundo no material.

Es difícil exagerar lo saturados que estamos con la menta-

lidad de la ciencia popular. De la meditación, por ejemplo, en

caso de que se le conceda validez en alguna forma, no se piensa

que es un contacto con un mundo espiritual real, sino una ma-

nipulación sicológica. Por lo general, las personastolerarían un

leve interés en la "jornada interna", pero luego llega el mo-

mento de entrar en los asuntos reales del mundo real. Necesi-

tamos valor para movernos más allá del prejuicio de nuestra

era, y afirmar con nuestros mejores científicos que existe algo

más que el mundo material. Con honestidad intelectual, debié-

ramos estar dispuestos a estudiar y explorar este otro reino con

todo el rigor y la determinación que concederíamos a cualquier

otro campo de investigación.

. La segunda dificultad es práctica. Simplemente no sabemos

cómo explorar la vida interna. No siempre ha sido así. En el

primer siglo, y aun antes, no era necesario dar instrucciones

sobre cómo practicar las disciplinas de la vida espiritual. La

Biblia llamaba al pueblo a tales disciplinas como el ayuno, la

meditación, la adoración y el júbilo, y casi no daba ninguna

instrucción sobre cómo practicarlas. Es fácil comprender la ra-

zón de ello. Esas disciplinas se practicaban con tanta frecuencia

y constituían parte tan integral de la cultura general que la

manera de practicarlas era un conocimiento común. El ayuno,

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